A lo largo de estos últimos días he venido observando que entre algunas de las personas que me rodean, hay quienes están pasando por una situación emocional y sentimental algo complicada... Si y es que sin darse cuenta están sufriendo un secuestro emocional, parece algo extraño este calificativo pero así lo siento.
Un secuestrador emocional es aquel que apresa tus emociones, controla tus sensaciones y puede que hasta terminé anulando tus sentimientos, parece un vampiro energético pero esté va más allá, porque no solo se alimenta de las energías, sino que también va consumiendo tu amor propio, tu seguridad y equilibrio emocional, una vez eres víctima de este ser, comienzas a dejar de ser tú mismo, afloran tus miedos e inseguridades, sientes que sin su presencia o compañía no podrás lograr tus objetivos, llegas a creer que estando a su lado estás protegido, que te entiende como nadie y que hace un gran esfuerzo por ayudarte y cubrir tus necesidades.
Los secuestradores emocionales no solo los podemos observar en las relaciones de pareja, también puede ser en el entorno laboral, estudiantil, vida social y hasta en la política.
Sí están por todos lados! Muchas de sus víctimas terminan justificando, perdonando y permitiendo que su verdugo emocional les castigue o juzgue, no se dan cuenta que este ser, va colocando barreras para que al aislarnos de quiénes nos rodean, no tengamos la oportunidad de escuchar a nadie más, está distancia que sin darnos cuenta construimos hacia el mundo exterior hace que seamos casi inaccesibles para los demás, terminando con una gran incertidumbre, confundiendo, lo que pensamos con lo que vivimos, su poder de dominio nos hace que creer invisible, solos y desamparados. Nos anula, corta las alas e impide ver más haya de lo que él nos permite,
un claro ejemplo puede ser el de Nicolás Maduro, que con su cargo como dirigente político a secuestrado a una gran parte de Venezuela, si el y su gabinete han secuestrado desde hace años al pueblo, haciéndoles creer que ellos son sus salvadores.
Un mal jefe también puede ser un secuestrador emocional, porque impone, controla, manipula y anula las voluntades de su equipo de trabajo, haciéndoles ver y creer que gracias a su poder y generosidad se mantiene el puesto de trabajo.
Otro claro ejemplo de secuestro emocional es el típico amigo controlador, que todo lo sabe, manda, domina y manipula para no perder su autoridad, se muestra como un líder que está allí para cuidar de tí y mantener la amistad, pero en la realidad no es así.
Y claro en las parejas. Acá es algo más notorio porque podemos observar como una de las partes tiene un comportamiento dominante, controlador y la otra, siempre se muestra aislada, sumisa y justificando las acciones que impone el secuestrador.
Estos secuestradores tienen una enorme capacidad de cambiarlo todo a su favor, puede que hasta desde fuera les veamos como seres dulces y comprometidos. Sus víctimas podrían pasar años sin percatarse de que han sido secuestradas, pero cuando ya lo descubren les cuesta mucho salir de esa situación, algunas se quedan pues ya construyen una zona de confort, otras por miedo a no poder reconstruir sus vidas.
Pero todo tiene un principio y un final o fecha de caducidad, así que siempre hay una estrecha línea entre la esperanza y la ilusión que hacen que quienes hayan sido apresados emocionalmente vuelvan a recuperar su amor propio, su seguridad y confianza, así como la ilusión o ganas de vivir, no podemos dejar que nada ni nadie se apodere de nuestro bien más preciado, la libertad, no pongamos en manos de nadie nuestra vida, Somo nosotros los únicos dueños y escritores de nuestro destino, así que se quién quieras ser... Pero se feliz!
Wilbert Martínez
Formador y facilitador de crecimiento personal.
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jueves, 9 de mayo de 2019
lunes, 1 de abril de 2019
Lo que sentimos, pensamos, callamos y no siempre decimos.
Puede que en algún momento de nuestro día a día nos sintamos oprimidos, ahogados entre nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones, porque? Porque no siempre podemos decir lo que pensamos, porque algunas personas intentan invadirnos con sus ideas, tratan de imponernos sus bloqueos, resistencias y maneras de pensar y claro que todo eso llega a saturarnos o ahobiarnos.
Qué hacer cuando eso suceda...
Lo primero que debemos hacer es detenernos a pensar en lo ocurrido, pocesionarnos y saber identificar la situación, entender que si algo nos desgasta, hace daño o desvia de nuestro camino es porque nosotros lo permitimos, cuantas veces nos vemos envueltos en una espiral de palabras que se inician en nuestro interior pero no sabemos cómo llevarlo a la realidad, ya sea por temor hacerle daño a los demás o por no sebernos explicar.
Pienso que cuando nos hemos tomado el tiempo necesario para conocernos, somos capaces de darnos cuenta de que hay cosas que hacemos bien y otras que no, creo que debemos mirar nuestro interior de manera objetiva, ser capaces de ver nuestros defectos y virtudes, fluir con el entorno sin temor a perder nuestra verdadera esencia, amarnos, respetarnos, valorarnos y guiarnos por aquello que sentimos, solo así podremos llegar al ser protagonistas de nuestra vida. No, no estamos obligados a complacer ni agradar a nadie, pero pienso que lo que si deberíamos proyectar es ese trabajo interno al exterior, haciéndo que sean nuestras acciones y hechos los que nos precedan.
Pensar antes de hablar, nos hará poder empatizar o conectar con el entorno, para poder comprender y aceptar a los demás tal y como son, para luego hacer que susceda lo mismo hacía nosotros. No nos callemos ni permitamos que nada ni nadie nos a parte del camino de la felicidad!
Wilbert Martínez formador y facilitador de crecimiento personal.
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