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viernes, 19 de abril de 2019

Conociendo y aceptando la soledad



No estás solo, no eres invisible.
Muchas personas toman decisiones que les conducen a situaciones un tanto amarga, pero como todo suma y nada resta, pienso que aveces estás personas se obligan aceptar, tolerar y hasta aguantar situaciones que al final terminan haciéndoles daño, puede entonces que en ese preciso momento comiencen a preguntarse el porqué de todo lo ocurrido, pero en el fondo saben que si algo les incómoda o afecta de manera negativa es por que  lo han permitido... Sí, es así, se compadecen, culpan, reprochan y hasta castigan cuando algo no sale según lo planeado, sienten una mezcla enorme de sentimientos, rabia, dolor, decepción, confusión.
Y si a eso le sumamos la soledad, uffff pues entonces parece que sus vidas se desmoronan y derrumba delante de ellos, nada parece salirles bien, hasta que encuentran el verdadero motivo del porque están solos en ése momento tan crítico en sus vidas y es que es allí cuando logran entender que deben hacer las paces con ellos mismos, volver a mirar en su interior, escuchar sus almas y empezar el proceso de sanación, el tiempo? Cada quien lo vive y experimenta de manera diferente!
Pero cuando conectan con su esencia, surge ese amor propio que les impulsa a seguir adelante, renace la ilusión pues ya saben quiénes son, a donde van y lo más importante comienzan a preguntarse qué están haciendo para alcanzar sus metas, ya no se castigan, no se justifican, no se compadecen ni ignoran sus fallos, todo lo contrario afrontan, corrigen, asumen, aceptan y de pronto todo cambia, pues sus pensamientos no están bajo la influencia de la negatividad ni del rencor. Todo toma otro rumbo y desde allí comienza la verdadera reconstrucción de su ser, se fortalecen con todo lo ocurrido, el pasado se convierte en una referencia de vida, pues ya no les ata ni condicionan, miran el presente con algo de inseguridad, pero es tanta las ganas de surgir que comienzan andar en línea recta pues solo centran su vista en sus objetivos así que van hacia delante con la única convicción y está es la de ser feliz, no es fácil pero tampoco es imposible, la buena actitud hace posible que los pasos sean más ligeros y el camino más claro... Ya no se detendrán hasta lograrlo!

martes, 28 de julio de 2015

PROYECCIÓN PSICOLÓGICA - AUTO CASTIGO

“PROYECCION PSICOLOGICA
Y AUTO CASTIGO”

Siempre decimos que vivimos en una sociedad caótica, que se pierden los valores, que no se demuestran los sentimientos, que nadie se detiene a pensar en sí mismo, todos de una u otra manera construimos y mantenemos el desequilibrio, somos parte de este mundo y por lo tanto responsables, criticamos, juzgamos, decidimos, gobernamos y seguimos patrones que suelen ser destructivos, parece que estamos destinados a la auto destrucción!  No tiene ni debe ser así pero lo cierto es que debemos analizar nuestro interior y observar aquello que proyectamos 
Lo que vemos en los demás dice mucho de lo que somos, nuestro exterior actúa como un espejo para nuestra mente, cuando observamos en los demás algo que no nos gusta o incomoda solemos sentir desagrado y rechazo, eso nos está indicando que eso que rechazamos está en nuestro interior, nuestro inconsciente consigue  ayuda de la proyección exterior y psicológica.
La proyección psicológica es un mecanismo de defensa en la que atribuimos a los demás sentimientos, pensamientos, impulsos que nos resulta inaceptable en nuestro interior, con este mecanismo se pone en marcha una serie de patrones que generan conflictos, en algunos casos no todo lo que se proyecta y percibe es negativo.

PROYECCIÓN NEGATIVA
-ODIO – RENCOR – ENVIDIA
PROYECCIÓN POSITIVA
-ADMIRACIÓN – VALORACIÓN –RESPETO – IDEALIZACIÓN –CARIÑO
PROYECCIÓN EN EL AMOR

Solemos darle o atribuirle a la persona amada características que solo existen en nuestra personalidad
Toda esta proyección está en nuestra mente  y en algunas ocasiones pensamos que  conocemos a personas, cuando en realidad lo que estamos haciendo es proyectar sobre ellas nuestra propia realidad.
Aunque nos cueste admitirlo es mediante la observación cuando se puede saber más de los demás y de nosotros mismo,  siempre estamos interpretando lo que sucede en nuestro alrededor, hay una frase de “BUDA”  TODO LO QUE TE MOLESTA EN LOS DEMÁS ES PORQUE NO LO HAZ RESUELTO EN TI MISMO!
Es complicado porque casi siempre lo que encontramos difícil en los demás es la pauta en la que deberíamos detenernos y trabajar, para así poder lograr un equilibrio interior que luego se proyecte en el exterior.
Otro gran punto de desequilibrio, de perdida emocional o conflicto interno es el auto castigo, en muchas ocasiones le comento a las personas que acuden a mi consulta que somos nuestros mayores jueces y nuestros peores verdugos, porque somos capaces de generarnos daño, dolor, confusión, miedo.
Cuando cometemos un error, es frecuente “auto flagelarnos” una y otra vez. No podemos perdonarnos por más que haya pasado el tiempo, los demás se hayan olvidado o se haya solucionado el problema.
 ¿Por qué actuamos de esa manera tan estricta con nosotros mismos?
¿Por qué sentimos esa necesidad de auto flagelarnos?
Al cometer un error, lo normal sería determinar la responsabilidad y no la culpabilidad de esa acción o decisión. No sabemos, quizás, que no es lo mismo ser responsable que ser culpable. En realidad, hasta sería bueno que borrásemos de nuestro vocabulario personal la palabra “culpa”, porque no nos lleva hacia ningún lado, crea miedo e inseguridad en nuestras vidas.
Tenemos la necesidad de castigarnos de manera inconsciente, y esta  proviene de esa sensación de culpa, de la idea errónea de que hemos hecho algo muy malo y por ende, somos malas personas. Nada más alejado de la realidad. La explicación psicológica de por qué nos sentimos culpables tiene que ver con la autoestima. Si no nos estimamos lo suficiente, podremos pensar que todo ocurre por nuestra causa o nuestra culpa, incluso en acontecimientos en los que no participamos.
Si un castigo, llamada de atención o reprimenda no llega por parte de las personas que nos rodean al equivocarnos, no importa, porque nosotros mismos nos encargamos de ello. Nos auto imponemos una penitencia severa para purgar o limpiar los errores cometidos.
Por más que algunas personas no quieran dar crédito a la teoría de que los hechos de nuestra niñez influyen en la edad adulta, es preciso saber que si hemos crecido en el seno de una familia muy autoritaria o rígida, probablemente nos sentiremos más culpables que responsables. Tendremos tendencia a sancionaremos por los errores y pensaremos que somos los peores seres del mundo por una equivocación.

PODEMOS COMETER ERRORES?
 ¿O SERA QUE NO NOS PERMITIMOS ERRAR?
Quizás en nuestro sistema interno, es vital ser perfecto, el mejor hijo, la mejor esposa, el empleado predilecto, el amigo ideal… ¿Y en qué momento tenemos la posibilidad de equivocarnos? Y lo que es peor aún ¿Cuándo aceptamos nuestros errores?
“Es bueno saber que castigarse no es una solución al problema”, porque no hará que desaparezca la acción o decisión tomada. Muchos de los que se auto castigan piensan que mágicamente se evaporarán las consecuencias de ese error.
 Sin embargo, el castigo sólo nos sirve para revivir una y otra vez las consecuencias del daño causado o “Ponerle sal a la herida  - Hurgarla”, como se dice popularmente. Y esto no es beneficioso. Pedir disculpas e intentar minimizar las consecuencias del error es mucho más ventajoso.
Por otra parte, el auto castigo nos impide seguir adelante y crecer como personas. Más allá de que nos hayan enseñado que el castigo es la mejor manera que tiene el ser humano para redimirse y cuánto más dura sea la penitencia, más expiaremos los pecados, eso no es así. Solo tenemos la capacidad de mejorar como ser humano cuando aceptamos que nos equivocamos y hacemos todo lo posible por reparar el error. Pero atención, que las cosas no quedan allí, sino que se debe dar otro paso, el del aprendizaje.
 Claro, porque de nada nos sirve aceptar un error si lo volvemos a cometer una y otra vez. Entonces, si empezamos a hablar en términos de responsabilidad y no de culpabilidad, será más sencillo que hagamos un profundo análisis de lo ocurrido, evitándolo en la siguiente ocasión.
El conocido “mea culpa” no tiene validez si no hacemos nada para solucionar el problema o para aprender.
 Es mejor decir “soy responsable por ello, voy a hacer lo posible para revestirlo”.
Una vez dado este paso, el siguiente ejercicio será el de aprender cómo borrar del historial mental y sentimental esa equivocación, una vez que ya hayamos recibido la lección correspondiente.

HAY COSAS QUE NO DEBEMOS HACER PORQUE NOS HACEMOS DAÑO
-Huir de los problemas
-Dejar que el miedo cree obstáculos
-Mentirnos/ mentir
-Vivir solo para programar el futuro
-Vender lastima / comprar pena
-Compararnos con los demás
-Vivir del pasado
-Buscar la perfección
-Intentar ser quien no eres


“Errar es humano (y perdonar, es divino)”